Augusto Roa Bastos
Contravida
 

Primera parte, capítulo XVIII hasta segunda parte, capítulo IX

Al principio de esa parte el narrador, o el yo autobiográfico, nos informa que en ese momento había llegado a lo más bajo de esta zanja llena de basura. Esa situación exterior es comparable a su circunstancia interior. Además, espera en el futuro, como perseguido, un aumento de humillaciones. En sus pensamientos existenciales no encuentra ninguna razón para su supervivencia.

Después, comienza a percibir las cercanías, una ciudad, como en sueños. Viene la anciana, que le había encontrado, con el propósito de darle un traje para que cambiase sus vestidos de encarcelado. El narrador reconoce este indumento eclesiástico como el disfraz de su compañero muerto Pedro Alvarenga. Por medio de una retrospectiva tenemos la noticia que Pedro fue un guerrillero acompañado de nuestro narrador en un robo bancario cuyo botín se utilizaría como medio para la lucha en una organización clandestina. Dentro de ese disfraz siente la obligación de huir como repetición del destino de su compañero Pedro Alvarenga. Enviado por la anciana, comienza su camino hasta la frontera argentina. Cruza la ciudad con la intención de llegar al centenario ferrocarril. En su camino se adapta primeramente a las masas populares sin llamar la atención. Habla la lengua Guaraní del Guairá y se libera de la chaqueta de Pedro. Mientras tanto encuentra un recién nacido que deposita adelante de un convento. Después de tener la visión de la voz riendo de la anciana continúa cruzando la ciudad con la intención de saber si alguien le reconoce. Pero nadie, ni la policía, ni Pablo, el quiosquero que había vendido sus libros, muestra una reacción.

La segunda parte del libro comienza con la descripción de las circunstancias de este viaje por tren. El narrador lo relata como una procesión de tres días y tres noches (380 kilómetros) de aproximadamente 150 viajeros que forman una sociedad de seres humanos de buen humor y que representan la cara doliente del país. Por medio de una serie de ideas el narrador pasa a otra clase de peregrinación: primero los migrantes con destino a la capital, rechazados con medios parecidos a los de los campos de concentración como la separación de la última falange del dedo y de un trocito de lóbulo de oreja. Durante la primera sección del viaje a través de la capital ve una manifestación de campesinos destruida por los carros de asalto. De repente, otra migración le viene al sentido: es la huida de los brotes y semillas que algunas veces se terminan en el buche de los pájaros.

El tren es una reliquia de la Revolución Industrial que se mueve muy lento parecido al progreso del país que se efectuó algunas veces más lento. Es también metáfora para la sociedad bipartida porque simboliza la frontera entre dos clases de país, dos tiempos, dos clases sociales y dos destinos, a saber las ciudades y los pueblos, lo antiguo y lo actual, la sociedad pobre y la rica con los grandes propietarios. Inspirado por el paisaje pasando delante forma una metáfora para esta situación. Establece la imagen de los animales casi muertos y las aves rapaces que vuelan alrededor de ellos. Sigue la aparición irreal del caballo del coronel muerto Albino Jara, participante de la revolución. El, es definido por los viajeros como un mujeriego, patriota y hombre delicado. Finalmente el caballo y su jinete imaginario desaparecen.

Lo que salta primeramente a la vista es el carácter fragmentario de esta novela no solamente expresado por el gran número de subcapítulos. Dentro y entre estos hay una narración básica que tiene orden cronológico. Pero muchas veces, de manera sorprendente, el narrador integra retrospectivas (Analepsis) y visiones futuras (Prolepsis). Además salta de la descripción de su situación exterior actual a sus pensamientos personales de cualquier tiempo. Estos pensamientos personales se dividen en varios tipos: p.e. cuentos de su vida pasada, manifestaciones filosóficos, alucinaciones y pensamientos de manera "brain-storming". Cuando compara p.e. el viaje en tren con una peregrinación salta a otros tipos de peregrinaciones.

El pequeño santo patrono de hierro, de fuego, de humo, era empujado por sus fieles a lo largo de trescientos ochenta kilómetros, en tres días y tres noches de peregrinación. La fiesta de San Tren. Había otra clase de peregrinaciones, que no usaba el ferrocarril. (pág. 45/46)

Por lo tanto presenta las migraciones de los campesinos sin trabajo a las ciudades que nos muestran las problemas sociales de Paraguay. Además, nos cuenta la peregrinación de los brotes y semillas de los bosques talados lo que representa los problemas ecológicos.

El orden cronológico de la narración básica, hasta aquí la huida de la cárcel con el accidente y el comienzo de huir en tren hasta la frontera argentina, es también un orden de cronología al revés. Como indica ya el título "Contravida" la historia de la novela se revela hacia atrás. Eso se puede ver p.e. por la dirección del tren. En el capítulo XI de la segunda parte se describe el movimiento del tren:

El pequeño tren daba la hora al revés, dos veces por semana, para los pueblos de la vía férrea. (pág. 49)

El narrador viaja así desde su "muerte" en la zanja hasta sus orígenes, desde la ciudad de Asunción hasta Encarnación, su pueblo natal: el "regressus ad uterum" aparece aquí como motivo.

El ferrocarril simboliza también la frontera entre dos tiempos. Por una parte lo antiguo y originario antes de la construcción del ferrocarril que fue presentado positivamente. Por otra parte lo nuevo, lo actual que se describe por falta de moral, dignidad y respecto. El "tiempo interior" (el tiempo de la humanidad no de la reloj) por contrario, como en "Ficciones" de Jorge Luís Borges, fue presentado por el cuento sobre Pedro Alvarenga.

En una cadena de sustituciones, yo estaba disfrazado ahora de Pedro Alvarenga. Este disfraz trazaba hasta el fin, entre Pedro y yo, dos destinos simétricos que se continuaban...Siempre había rehuido lo simétrico. No sólo porque expresa la idea de lo completo, que no existe, sino también porque representa una repetición. Pedro era único. Yo lo repetía. (pág. 35)

Toda historia es por lo tanto una repetición. Después de la muerte de Pedro Alvarenga es el narrador que toma su posición. Este hecho se manifiesta también en la caracterización del mundo como mundo simétrico. Todo se continúa en otra cosa. No hay un fin después de la muerte. Comienza de nuevo otra vida en cualquier forma que sea.

El narrador utiliza algunas palabras en Guaraní, la lengua de los indígenas del Paraguay. Los escribe en letra cursiva sin traducirlos. Este bilingüismo expresa la necesidad de la igualdad de los dos idiomas. Aprendemos también que el narrador tiene como lengua materna el Guaraní:

Siete años de cárcel me habían hecho recuperar la fluidez del habla natal con sus diecisiete dialectos regionales...la típica entonación del guaraní del Guairá. (pág. 38)

Algunas veces, el narrador habla de una ocupación pasada: el escribir. Esto es una indicación al hecho que se trata de un cuento autobiográfico de Augusto Roa Bastos. Además existe la paralela entre su huida a la Argentina donde vivió en exilio porque fue expulsado del país.

...compré un lápiz y un grueso cuaderno de escolar sin un fin preconcebido. Algo absurdo. El reflejo mecánico de la antigua obsesión. (pág. 42)

Al principio de mi parte del libro tenemos la noticia que el narrador se encuentra en el punto más bajo en sentido exterior y también interior. Se siente que experimentó una degradación humana enorme y que está destruido interiormente. Además, su cuerpo estaba muerto. Nos cuenta que mientras vive como solo sobreviviente las humillaciones no terminan. No encuentra ninguna razón de su supervivencia y se siente desesperado. Esa falta de sentido se exterioriza también en la caracterización de su viaje como un viaje "hasta ninguna parte" (pág. 37). Aparece aquí el motivo de la crisis del sujeto amenazado por la disolución.

Muchas veces se tiene la impresión que no es una realidad que fue establecida por el narrador. Nos encontramos en el oscuro entre el ser y la ilusión (realismo mágico). Lo primero es la apariencia de la anciana que fue presentado de manera irreal en cuanto a sus labios semioscuros. Un poco más tarde ella aparece en una voz que no es declarado exactamente como una alucinación del hablante. También el hablante nos cuenta que en el momento de haber cambiado sus vestidos su cuerpo es una ilusión. Al final aparece el caballo del coronel muerto Albino Jara con un jinete imaginario.

La frontera entre lo real y lo irreal, como que entre la vida y la muerte, no se puede precisar.

Escuché la voz de la anciana que me llamaba con el nombre de su hijo. Me volví. No vi a nadie... Podía ser un engaño de mis sentidos. Había algo de incoherente y absurdo en esa risa. (pág. 40)

Por una parte la critica histórica de la civilización se manifiesta en la descripción del tren el cual es comparado con el progreso del país. El tren es una reliquia de los viejos tiempos. Ese tiempo no ha traído ventajas para el país. Otra parte de esa crítica es la descripción de las migraciones de las masas populares en dirección de la capital, y parcialmente retenidos por medios utilizados en campos de concentración. La mención de los barrios pobres y de la bisección de la sociedad es también parte de la crítica.

A lo largo de más de cien años, la vida del país había quedado detenida en el tiempo. Avanzaba a reculones, más lentamente aún que el tren matusalénico. (pág. 49)

Melissa Kissel
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